martes, 22 de septiembre de 2009

Una niña pequeña


Creo que en algunas ocasiones me convierto en una niña pequeña, o mejor dicho, que para algunas cosas no he dejado de serlo.
Creo que mi cerebro sabe lo que está bien y lo que está mal pero que a veces, como les sucede a los niños, hago oídos sordos y hago lo que sea de manera que si no lo pienso no será tan malo. Y me equivoco como ellos.
Pienso que a veces necesito que me reprendan, que me regañen y que me digan "oye, eso no es lo que hay que hacer" para darme cuenta de que no está bien.
Y a veces me siento mal precisamente por saber que juego con cosas que no debería...como jugar con fuego.
Sin embargo los problemas son ahora los propios de la edad que tengo y no los que tiene una niña de 6 años por lo que las consecuencias de una mala actuación pueden ser mucho más graves.
Pero aún así creo que al final me sale la vena esta mía del arrepentimiento y me hace volver a crecer, gracias a Dios.
Aún así, la tristeza que siente un niño cuando lo regañan la sigo teniendo...y pedir perdón como hacía con mis padres cuando era tan pequeña se convierte en la única salida al sentimiento de culpa. Bueno, sigo siendo una niña pequeña, pero quieran creerme o no, precisamente como aquella Vickyna de 6 años sigo teniendo los mismos buenos sentimientos e intenciones. Porque a día de hoy, si de algo estoy orgullosa es de que cada día intento superarme en cuanto a la calidad que tengo como persona. Y como ella sigo teniendo siempre las mismas ganas de ser feliz y de estar bien con todo el mundo.
Espero a día de hoy no haberle fallado a nadie tanto como para no perdonarme.

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