No hay nada mejor que aprender de los propios defectos para ver los de los demás con más claridad y con la suficiente capacidad como para abstenerse de criticar sabiendo que en uno mismo, cuando se critica, se puede encontrar todo aquello que no gusta o que se quiere lejos de uno mismo.
Si no te gusta algo, no te gusta, pero no es necesario todo lo demás. Mientras no te afecte o no te haga daño, déjalo estar. No se gana nada con el ensañamiento ni con el mal pensamiento. Discrepo en un millón de cosas con el mundo y sin embargo sigo viviendo en él…para qué buscarme también un problema conmigo misma por ello.
Lo curioso es que a este tipo de conclusiones se llega cuando se está lo suficientemente lejos del sentimiento crítico como para poder ser completamente objetivo. Y es por ello que hoy llego a una cuestión que no habría llegado durante un arranque de egocentrismo desmesurado, de esos que tengo un par de veces por año.
Me entristece ser así algunas veces. Pero precisamente por serlo tan pocas veces cada 365 días, que es como más fácil me es de contarlas, sé que no es un rasgo que me caracterice: el rasgo de la crítica en el sentido más cruel.
Y es que nadie es mejor que nadie por nada…mejor dejarlo en que la diferencia es lo que provoca un mundo tan dispar y enriquecido. Las maneras de cada uno nos distan pero no por eso hemos de ser distantes. Si bien a mi lado hay de todo, que viva siendo como es y lejos de mi mirada puntillosa.
Si no atacan…¿por qué defenderse?. Dejemos eso para cuando realmente haga falta. De momento ya tengo trabajo con alegrarme de ser como soy y de tener lo que tengo lo cual he conseguido gracias a mi trabajo incisivo y constante. Eso sí es criticable…para bien al menos desde mi punto de vista.
Foto: Loroparque.
Vetusta Morla: Autocrítica.
Voy a mezclar flashes con alcohol,
restos de sal y altas dosis de ficción.
Tengo la fe, tengo la intuición,
tengo el viejo trono de un rey
y ahora sólo soy bufón.
Y un espejo roto en la pared
descompone en mil pedazos
la piel donde escondí todo aquel calor.
Y la actriz sabe bien lo que hacer,
se desnuda y entiende quién fue,
hoy la puta se viste ...
Y voy a pensar que todo va bien,
todo va bien, todo va bien,
que el veneno es la luz y la sombra mi caché.
Y aun así la farsa huele a miel,
mezclo el néctar con el aguijón
que huye de ti y no se enhebró,
ya he conseguido el papel.
Y la actriz se lo vuelve a creer,
se desnuda y entiende quién fue,
hoy la puta se viste de rey ...
Y la actriz hace bien su papel,
hoy la puta se viste de rey,
hoy la puta se viste de rey,
y nadie le cree, nadie se lo cree,
y nadie le cree, nadie se lo cree,
y nadie le cree, nadie se lo cree,
y nadie le cree, nadie se lo cree ...

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