Este fin de semana, con todo lo que ha conllevado, ha acabado prácticamente de manera redonda. Es que no podía acabar mejor. Las glucoseras que considero que somos Ev4 y yo...después de meses sin vernos, nos hemos juntado para tomar un poco de cerveza al fresquito del río con la puesta de sol. Y es que después de un finde lleno de cachimbas de regaliz y cereza, de lavados de coche, de paseos por el centro, y en el que ha cabido "otra noche tan bonita como tú" en la que he podido dormir oyendo como respira mi corazón y oliendo el mejor aroma que pueda existir en el mundo ( el de los poros de su piel), tenía que ver a esta que ha sido mi "mini-yo" y con la que he vivido tantísimas cosas. En serio que no podía ser mejor este final de fin de semana.
Reconozco que se me ha hecho cortísimo, sí, y que mañana empieza otra vez la semana que cada vez tengo menos ganas de que llegue. Pero es que no queda otra...y no hay más remedio.
Y una cosa tengo clara...no voy a volver a callarme nada para mí. Y en cada momento será lo que tenga que ser para que jamás haya ninguna falsa apariencia ni más mínimo problema.
Vivan los helados de nata conguitos blancos y caramelo!.
Y vivan los besos de regaliz del gato...

No hay comentarios:
Publicar un comentario