
Tengo una sensación de continua carencia. Es como si me faltase algo en todo momento; pero algo vital. Tengo la sensación de estar en continua búsqueda de lo que no tengo y eso mismo me produce desasosiego. Espero, espero y espero. Busco, busco y busco. Pero al final me termino conformando.
Y ese conformismo me tiene atado un nudo en la garganta. Es un nudo como de tristeza que choca con mi estado anímico de felicidad. Es una incertidumbre que no casa con mi seguridad. Sé lo que tengo; soy tan feliz...y sin embargo es como si no pudiese disfrutarlo. Es como tirarse sobre una cama gigante de algodón y cuando te has subido al trampolín con la intención de pasarlo en grande y sabiendo seguro que la sensación va a ser la más placentera del mundo no ves bien de lejos y no calculas donde está la cama. Uff!!...tirarse de cabeza es un poco arriesgado...mejor me siento en el trampolín y me voy deslizando no sea que me haga daño.
Un buen símil supongo.
Añoro esa sensación de seguridad plena que sé que he tenido en algún momento de mi vida. Esa seguridad. Me daba igual ir para adelante porque nunca un mal paso me haría tropezar y caer. Pero es que si tropezara la caída no me daba miedo. Ahora...es diferente. Es que tengo miedo a la caída antes siquiera de haber empezado a andar. Mar de inseguridades: que tiene que ver eso conmigo?!.
Es una sensación muy profunda...anclada en el corazón (que tengo de eso...palpita y todo, y lo hace rápido según qué momento y por qué cosas). Como una espina hincada. Y este maldito estado anímico sólo permite estar apático pero triste hagas lo que hagas, desaprovechando cada instante; sin ponerle ánimos a nada pese a que te mueres por disfrutar.
Sí señor, por fin he descubierto lo que me pasaba, lo que me pasa (porque no siempre estoy así). Pues eso...que soy humana.
Ya me cosqué hace un tiempillo con aquello de volver a revivir cosas que creía muertas en mí. Ahora lo confirmo y es que sigo teniendo sentimientos. No soy la mujer de hierro cuyo carácter y prontos todos temían y que veía la vida como un puro rato que pasar pasándolo bien sin preocuparse de nada más, no. También tengo ternura y ganas de ser dulce y de ser amorosa...y de querer.
Pues nada...me voy a querer un rato que a mi perro y a mi sobrino los tengo ya demasiado mimados últimamente de pesada que soy con ellos.
Ya contaré qué tal se me da...^_^
PD: el fin del sueño está por no darse. Casi casi. Sólo a esperas de que mi jefe asienta y me de el cambio de turno que mi querida compañera Laura me quiere hacer gustosamente. Si todo sale bien podré disfrutar de aquel perdido último fin de semana en la playa antes de la vuelta de vacaciones. Crucemos los dedos. Yo me los he pegado con cola y todo por si acaso.
Foto: con Ana tiradas en la pradera irlandesa.

No hay comentarios:
Publicar un comentario