
Este finde han terminado mis vacaciones. Mis tantísimos días sin obligaciones ni quehaceres. Sin horarios que cumplir, que, quitando los de las clases en Londres y los del mes de agosto en el estanco (ahora que ya casi parecen un sueño) me han llenado los días de monotonía veraniega sin playa (o con muy poquita).
Mañana empieza mi mundo "normal". Mi geógrafo mundo. Mis clases, mis tareas, espero que mi trabajo también en breve...pero este fin de semana ha puesto el broche de oro al periodo estival pese a que estemos ya en otoño. Y la lluvia ha ayudado a que me diera cuenta de ello (vaya la que ha caído esta noche).
Ese broche de oro nos ha tenido de protagonistas a nosotros. Hemos descansado, hemos disfrutado y sin duda, en mi caso, me ha hecho las horas que últimamente parecían inacabables mucho más dulces y llevaderas. Qué digo llevaderas!!...ojalá todas las horas fuesen así...
Por eso pongo estas fotos que, aunque se han hecho hoy con otros motivos (probar los objetivos) dicen mucho de lo que ahora pienso que ha sido este fin de semana. Un break; un paréntesis en el tiempo. Es como si no hubiera estado allí; pero sí, he estado, y lo he saboreado cada segundo.
GRACIAS por hacerme tener esos momentos que no cambiaría por nada.
Ahora a darme de bruces contra la realidad. Qué curioso!, pues en mi entrada anterior pedía a gritos estabilidad...esa que siempre acompaña a la rutina. Ahora pido que no llegue mañana para quedarme con esta sensación todo el tiempo.
Pero no!. Mejor que venga, pues así el tiempo correrá y quizás se vuelva a repetir (como todo) la sensación que tengo.
Últimamente ando loca perdida ¿eh?. xD
Viva la Geografía!. Viva la monotonía y la rutina pues...¿sabéis qué?...
Pues que he comprendido que son totalmente necesarias para que después existan momentos tan maravillosos como éste que he vivido este fin de semana.
Muy buena semana a todos...sed felices!.

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