jueves, 21 de agosto de 2008

21/08/08


Señoras y señores, he de presentarles a alguien.

Se llama Vicky, aunque pueden llamarle V. La verdad es que es una chica bastante inteligente. Le va muy bien en la vida, en los estudios, en el trabajo...también tiene una familia maravillosa y unos amigos que siempre están ahí con ella, apoyándole, en lo bueno y lo malo.

Podría decirse que todo es perfecto. Pero ¿sabéis qué?, pues que tiene un problema. V ha decidido matarse. Sí, como lo oís. Se quiere suicidar. Su táctica no es tirarse por la ventana, ni cortarse las venas,...quiere hacerlo torturándose. Se mata cada día un poquito gastándose sus ahorros en algo que la envenena poco a poco y le hace ser una drogadicta. Bueno, a ver, yo pienso que quiere matarse...si no nada de lo que que está haciendo tiene sentido.

Lo gracioso es que, pese a haber decidido acabar con su vida, ella sigue teniendo ilusiones. Sigue estudiando una carrera a la que quiere dedicarse en cuerpo y alma en un futuro no muy lejano (esto no hay quien lo entienda pues...si va a morir ¿para qué hacer nada?), además sigue empeñada en que algún día encontrará al amor de su vida (¿de qué vida?, si ella ya no tiene de eso), le prometió a su hermana que ayudaría a educar a su sobrinito (no creo que le diera tiempo a verle crecer, ¿para qué prometer nada a nadie si no vas a estar para cumplirlo?), y, como esto, mil cosas más las cuales no me explico que tienen que ver en la vida de V, si al final va a acabar muerta por su estúpida idea del suicidio.

Y ¿sabéis que es lo peor de todo?. Lo que lo dije al principio y no lo hice en balde: V es una chica bastante inteligente. No lo digo por nada, me consta que lo es porque lo ha demostrado en diferentes campos. Pero...¿realmente una persona inteligente es capaz de estar día a día metiéndose un veneno carísimo en el cuerpo para irse matando poco a poco sin tener la más mínima intención de acabar con su vida?. Yo creo que no.

Ella además trabaja en un estanco. Ve como cada día, semana tras semana, los mismos clientes vienen a llevarse su dosis de veneno. ¡Es repugnante!. Es digno de una idiotez suprema, como la de V. Compran por inercia, abren los paquetes de tabaco sin darse cuenta de lo que hacen, encienden los cigarrillos y dan la primera calada mecánicamente...se están suicidando y encima se están gastando un dinero increible.

El otro día me contó V lo gracioso que era ver la cara de gilipollas que se les pone a estos pobres idiotas cuando compran su marca de veneno favorita y trae alguna promoción. "Oh! qué bien!", dicen, "Viene con regalito!, un mechero!". Pobre tonto. Y encima se lleva dos paquetes más para poder tener doble regalo.

Fue ese día, el 21 de agosto, cuando V por fin lo vio todo demasiado claro, demasiado en sus narices. Tenía al fantasma delante. Estuvo toda la mañana atendiendo a pobres almas cándidas ciegas y drogadictas y se dio cuenta de que ella lo era también. Vio que le daban asco, le daban pena, los compadecía,...y ella también. Le parecían enfermos, y ella también lo era.

Se sentía como el títere que maneja las cuerdas. Si jugaba con ellos les haría enfadar...podría jugar con su "mono" de muerte si no les daba lo que le pedían. Así que se aplicó el cuento y decidió matar...pero no matarse a sí misma, ni a los enfermos que atendía en el estanco...matar al monstruo de su interior, al bicho que la "obligaba" a ser una estúpida. Y pese a que normalmente es con veneno con lo que se mata a los bichos, V no podía estar más contenta de que, en esta ocasión, el único remedio infalible es ser sano.

Hoy he terminado de leer el libro que Pi me regaló, hoy he empezado un nuevo ciclo que durará toda la vida, hoy he mandado a la mierda el tabaco.

Señoras y señores, he de presentarles a alguien.

Se llama Vicky, aunque pueden llamarle V, y ya NO FUMA.

PD: qué asco...si supierais el coraje que me da que el tabaco haya tomado el protagonismo en tantas fotos importantes de mi vida...

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