
Si me lo demuestras más terminaré por creerme intocable, invencible, insuperable, perfecta.
Obviamente no lo soy, ni lo pretendo tampoco, pero es que haces que me sienta así, cada día un poquito más.
Y por encima de mi cabecita machacona y pejiguera están tus palabritas saciantes, sanadoras y reconfortantes.
Y la albóndiga que hay dentro de mí se rellena más y más y me pongo más gorda, porque esto no hace más que engrosarme el ego.
Por encima de mi sexto sentido que me hace preocuparme por víboras que son inofensivas, que si las pisas se destripan, bichas que ni siquiera existen porque viven en las pesadillas, cucarachas que nunca han salido a la luz porque están felices en sus alcantarillas y demás fauna nauseabunda está todo eso.
Disfruto retozando en mi felicidad. Lo superado ya se dejó atrás y lo que viene no es una cuesta arriba precisamente, es un reto del cual ya tengo apalabrada mi Victoria. ¿Qué más da el resultado si sé que voy a ganar yo?.
Me lo creo. No hacen falta más historias. Tú dime que yo me creo todo lo que me digas.

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