Me he pasado la tarde mirando por la ventana. Calentándome la cara y secándola al sol resplandeciente, como llenándome de luz por fuera para que luego entrara hacia dentro de mí. Ese calorcito me ha transmitido energía…la que me faltaba para pensar que mañana será otro día.
Me he pasado varias horas pintando mi corazón. No tenía muchas fuerzas para eso pero sí para otras cosas y he decidido que lo mejor era emplearlas y no dejarlas que se fueran inservibles a la basura. He decidido que darle una manita de pintura no le vendría mal. Está más bonito y creo que yo también lo estoy.
La vida es un regalo. No tiene mucho sentido para mí en este momento pero sé que lo es…y todo lo que me rodea está ahí por algo, para que yo lo valore y lo disfrute.
No quería estar sola pero bueno, solita he llegado a todo eso que he pensado. Ando perdida, la verdad, y aún tengo los ojos un poco resentidos pero la luz del sol me está ayudando a secarlos, porque sigo mirando por la ventana esperando que mañana vuelva a brillar como siempre. Esa es mi esperanza…la única que tengo hoy. Que brille y me haga brillar a mí. Que las fuerzas que empleé en poner bonito mi corazón me hagan sonreír mañana y darme cuenta de que todo tiene valor. Lo bueno y lo malo.
Y proyectar todo lo que tengo en mis sueños…todo lo que siento en mis retos…no dejar caer ni una gota de todo lo bonito que tengo dentro que es mucho…y sería una pena para mí y para todos con los que lo comparta de mi alrededor. Aún seguía desbordándose y yo sin ponerle remedio.
Los años que se van cumpliendo vienen bien para unas cosas y mal para otras. Desde luego para bien porque me hacen ver que nada es tan importante como para hacerte un daño irreversible…pero por otra parte te hacen sentir que en el fondo sigues siendo la misma ilusa de siempre; que has tropezado con lo mismo otra vez…que no has aprendido. Y qué corta es la vida, no?. Que pronto pasa el tiempo, los días, los meses…es el concepto de eternidad el que se fue a partir de que cumplí los 20 y tantos y es el de lo fugaz lo que invade todo en mi vida ahora. Nada dura tanto.
Ya lo dije una vez o dos: “echo de menos cosas a las que no debería haberme dado tiempo a echar de menos” pero es que en el fondo creo que es porque QUIERO echarlas de menos. Porque sigo pensando que no me han durado ni un suspiro. Porque no ha habido oportunidad para nada. Porque tan pronto ha sido tarde que me he derrumbado al darme cuenta. Porque LUCHAR sigue teniendo sentido en mi corazón.
Es triste y doloroso…pero es bonito pensar, al menos para mí (y sin llegar al masoquismo), que sé que puedo querer tanto. Y puede llegar el día o no, pero yo al menos sé que son esas vibraciones, emociones y sentimientos que una vez me hicieron llorar hasta desangrarme los ojos y reír hasta perder las fuerzas los que más feliz me han hecho en mi vida.

No hay comentarios:
Publicar un comentario