Yo tuve un amor atlántico
y me convertí en sirena
y en mi carne morena
sentí el calor
silbando fuerte a mi alrededor.
Y tuve un amor lunático
y me converti en planeta
y estuvimos dando vueltas
en un baile silencioso;
las estrellas calladas
como nosotros.
Yo tuve un amor antártico
y la nieve me esperaba
noche y dia fría, helada;
pero a mi no me importaba
porque el hielo conservaba nuestro ardor.
Y ahora tengo un amor
que es un calor,
que navega su aire en el viento,
que conoce mis buenos momentos, mis males
y el sabor de mis puntos cardinales.
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1 comentario:
Aunque haya sido de mano de la anodina (para mi) Ana Torroja...me alegra leer la negrita...
Besetes
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