Estoy realmente hecha polvo. Hoy no he vivido para otra cosa que no fuera la facultad y su maldito trabajo de Hidrología. De hecho, no voy a vivir para otra cosa hasta el martes por la tarde-noche, que será cuando se exponga el trabajo...Bueno, miento. También tendré aliento para ponerme al día de otras asignaturas, otros trabajos, otras prácticas, otras salidas de campo...otras cosas siempre antes de estudiar, que, como viene siendo habitual, se queda para la última semana posible, si me apuras para el día antes del examen, por falta de tiempo.
Lo malo: que nuestro trabajo no es valorable, palabras textuales de nuestra profesora. Que las horas buscando información, liada con mapas para igualar escalas, y haciendo labores de filigrana para delimitar cuencas como hacen los de 4º de carrera para sus proyectos fin de carrera...pues eso...no tienen valor. De 4 puntos que vale el trabajo...tenemos un 0 y nos lo jugamos todo al examen.
Lo bueno: que me la suda ya todo. Porque ha sido una proeza sobrevivir a todo esto (sin contar que ahora vienen las peores horas en las que mi cerebro debe ponerse a punto para extraer unas conclusiones inventadas de la nada, porque no tenemos datos). Y es por esto que estoy al menos tranquila por mi parte de que haré o habré hecho lo posible.
Que sale mal, que me quiere suspender, que supondrá un tachón en el expediente...pues mira, muy bien. La vida sigue irremediablemente por mucho que esto me impida tener un verano tranquilo, por mucho que por culpa de esto no sea la única asignatura que pueda caer por no dedicarle el suficiente tiempo.
Pero de entre todo esto tengo como relajarme al menos unas 4 horas al día: maravillosos paseos colmados de sensaciones de haberlo vivido todo antes, mi media horita de correr medio muerta por las calles de Sevilla calzando unos levi's que no fueron fabricados para eso y un chandal adidas que me queda un poco raro, las increíbles y surrealistas charlas con la peña del foro por el messenger que no hacen más que ponerme de buen humor y sacar la vena CSI que todos llevamos dentro aparte de descubrir pasteles muy jugosos y mi hora de Buenafuente imperdonable en la que me hecho carcajadas 1000.
La vida sigue.
PD: foto hecha por Pablo esta tarde antes de ponernos manos a la obra con el trabajo del copón...eso sí, hecha con mi nueva super camarita de fotos.

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