Tan grande fue el programa intensivo en Rumanía, Hungría y Ucrania que debo empezar contando algo de lo que viví allí. Nada que ver con la imagen que tenía prefijada en mi cabeza; pero nada en absoluto.
La vida allí es realmente difícil, al menos en Rumanía porque descubres a cada paso que das las enormes diferencias que existen en la sociedad rumana. O eres muy rico, o eres muy pobre; no hay término medio. O tienes mucho dinero o no tienes apenas para sobrevivir. Y la mayor parte de la sociedad, de hecho ¾ de la misma viven en el campo, de la agricultura, de los escasos productos que sus pequeños campos les dan para salir adelante. Y son los menos los que se han apuntado al tren de la diversificación económica mediante el turismo…escasas poblaciones tienen ese recurso algo explotado. Y luego están los gitanos…que viven en casas pequeñas, toda la familia que suele ser muy numerosa pero eso sí, al lado de un impresionante palacio que siempre aparece inacabado, en el que puede haber 15 habitaciones y un solo baño (si es que lo hay), con techos plateados. Y sí, siempre están inacabados pero no es por falta de recursos. Es así para aparentar que siguen en construcción , que aún no está terminado, demostrando con ello que tienen muchas riquezas, lo cual nunca suele ser así. Extraño ¿no?...
Hungría es otro mundo; buenas carreteras e infraestructuras, no como en Rumanía, donde no existe ninguna autovía. Lo mejor que hay son las carreteras que unen las principales ciudades (ojo, sólo las principales, nada de pueblos grandes) que podrían asemejarse a una carretera nacional española pero de las que tienen más remiendos que tramos lisos, y que están llenas de baches y con arcenes inexistentes.
Supongo que, como repetimos en muchas ocasiones durante nuestro viaje, podría asemejarse al momento en que España entró en la UE. Digamos que Rumanía es aquella sociedad española de hace ya unos 40 o 50 años, y Hungría algo más bien parecido a la España de los 80. En definitiva, un panorama algo triste que cada día me dejaba muy mal sabor de boca al llegar al hotel, reventada de trabajar unas 15 horas seguidas. Y no podía parar de pensar en esos niños sucios jugando al lado de las ruedas de los coches, esas decenas de perros muertos en las carreteras, uno tras otro, que me revolvían las tripas…y no dejaban trayecto en el que tuviera que secar las lagrimillas que se me caían de los ojos, y los otros tantos que habían tenido hasta entonces suerte por haber salvado la vida y vagaban sucios y moribundos por los alrededores de los pueblos…
Sí, muy triste. Entonces pude entender el porqué a tanta migración; el porqué hay tantos rumanos en España y otros lugares. No tienen oportunidad en su país, tienen que buscarla donde sea. Y si esto es así ahora, después de haber entrado a formar parte de la Unión hace 2 años, no quiero imaginar cómo sería antes, en pleno comunismo. Y si la crisis nos ahoga a todos…¿qué será de ellos?. Tienen que volver a su país porque no han podido hacer suerte en el nuestro…buff
La verdad es que el viaje ha sido una bofetada de realidad para mí. Pero no puedo negar que la gente allí fueron muy buenos con nosotros. Que tienen una cultura maravillosa, muy rica en folklore, con una gastronomía envidiable de platos exquisitos…y con unas ciudades muy bonitas.
Poco a poco contaré más detalles, de momento dejo esto hoy.
Foto: anciana rumana elaborando manteles.

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