En estos momentos en los que toca vivir un periodo de inicio de una nueva etapa sólo tengo ilusiones dentro de la cabecita.
No empieza todo, gracias a Dios. Algunas cosas seguirán como están por supuesto, pero es tiempo de cambio.
Ahí llega la rutina, la que tanto odiamos cuando la tenemos y tanto necesitamos cuando no está. Pero yo ahora la deseo para que mis días tengan un principio y un final ordenado.
Mañana empiezan las clases de mi último año (espero), entre otras cosas que también conocerán su inicio esta semana o su fin según se mire.
Hoy miro atrás y recuerdo cuando todo aquello con lo que hoy ilustro la entrada comenzó. Y qué ilusiones vivía!. Cómo me gustaba hacer mis planes, pensar, hacerme historias en la cabeza que parecían estar salidas de una novela rosa. Qué cosas, cuánto hemos evolucionado!. Ahora no hago más que pensar en trabajar, en ganar dinero, en invertirlo todo en esa construcción que tiene ya toda la estructura planeada pero a la que falta ponerle unas paredes, tabiques, ventanas y una dirección, con su calle y número de puerta.
Bueno...tiempo al tiempo claro está...pero mañana todo lo demás que no lo ha hecho ya comienza. Y yo estoy deseando!.

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