domingo, 15 de noviembre de 2009

Aquel chico que quería ser feliz...y terminó siéndolo

La vida es bastante jodida para la mayoría de los mortales.

No para todos, claro está, porque hay muchos a los que se les da todo hecho y otros que tienen mucha suerte y consiguen lo que quieren con poco esfuerzo. Pero para la gran mayoría...es un camino duro, en el que hay que ser constante, perseverante, inteligente...y todo eso para saber qué hacer en el momento oportuno.

Yo conozco a una persona que cumple todos los requisitos para ser feliz en la vida, consigo mismo. Para conseguir lo que quiere y para llegar al punto al que quiera llegar. Y le cuesta trabajo como a la gran mayoría de los que hablaba antes...mucho trabajo. Pero se lo curra hasta el punto de digerirlo todo y molerlo dejándolo hecho polvo (de estrellas). Es grandioso, lo da todo 100%. No para hasta conseguir su propósito y eso cada día le hace más grande, y más y más. Nunca pararía de crecer como persona a ese ritmo al que va.

Pero tiene un problema que es lo que, a veces, le hace perder la confianza en sí mismo: la negatividad.

Sé que es duro encontrarse a sí mismo, saber lo que se quiere y después, cuando se tiene claro qué es, luchar por ello. Está muy alto y es complicado alcanzarlo si no se salta bastante. Pero pese a las adversidades la recompensa llega. Y es más dulce si el camino para conseguirla ha sido tan empinado.

La confianza es clave, la actitud positiva esencial. Porque yo estoy segura de que no es tan difícil. Si para mí no lo ha sido no puede serlo para él...es imposible. Si yo daría lo que fuera por tener sus tablas... Bah!. Es tiempo de dar una oportunidad; de dársela a uno mismo. Lo demás vendrá solo si se allana el camino para ello, y eso no sólo se consigue trabajando duro; también hay que creérselo.

Te quiero.

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